Crecéis en stock constantemente y queréis estar bien asegurados
Un todo riesgo os da tranquilidad para mantener el negocio en marcha, siempre que el capital asegurado acompañe al valor real de vuestras existencias.

Una empresa de joyería concentra en un espacio reducido un valor económico muy elevado, que en muchos casos representa gran parte de su patrimonio. Además, este valor no es estático, ya que los stocks varían constantemente según la actividad del negocio. Todo ello lo adaptamos a las características de cada empresa y a las medidas de seguridad implantadas, garantizando una protección integral frente a los riesgos reales de la actividad.
Un seguro todo riesgo cubre la pérdida o daño físico a los bienes asegurados, garantizando cobertura para las existencias y mercancías utilizadas para el desarrollo del negocio. Esta cobertura está sujeta a las cláusulas, condiciones y exclusiones de cada póliza.
Una póliza de joyería bien diseñada va más allá de indemnizar un robo: os permite trabajar con tranquilidad, mantener más existencias, mover mercancía y exhibir vuestras piezas con confianza.
Un todo riesgo os da tranquilidad para mantener el negocio en marcha, siempre que el capital asegurado acompañe al valor real de vuestras existencias.
Traslados a ferias, muestrarios y bienes en depósito o confiados se aseguran con garantías específicas, todas ellas optativas. Cuando el valor viaja con protección, la seguridad es vuestro mejor trayecto.
La seguridad es un requisito imprescindible para acceder a una cobertura adecuada. Os ayudamos a revisarla, detectar vulnerabilidades y reforzar la protección de vuestras existencias.
Cuando se produce un siniestro, contar con un equipo profesional especializado marca la diferencia. Para agilizar la gestión y acreditación de los daños, es fundamental disponer de las existencias inventariadas, registros actualizados de la mercancía y la documentación de compra correspondiente, como facturas o albaranes.
Estudiamos la actividad, el patrimonio y los escenarios plausibles. Sin ese diagnóstico, comparar pólizas es comparar precios de cosas distintas.
Definimos coberturas, límites, franquicias y exclusiones aceptables. Decidimos qué se transfiere al asegurador y qué se retiene de forma consciente.
Presentamos el riesgo a las aseguradoras con las que trabajamos y negociamos condiciones. Somos independientes: no pertenecemos a ninguna compañía.
Revisamos el programa cada renovación y, cuando ocurre el siniestro, actuamos como tu parte técnica frente al asegurador hasta el cobro.
Una póliza a primer riesgo significa que la aseguradora indemnizará los daños hasta el límite del capital contratado, sin aplicar la regla proporcional por infraseguro.
El capital asegurado es el importe máximo que la aseguradora indemnizará por siniestro. En una póliza correctamente diseñada para joyerías, no debe aplicarse la regla proporcional, aunque en el momento del siniestro el valor total de las existencias sea superior al capital contratado.
Sin embargo, en joyería la única fórmula realmente adecuada es asegurar siempre el valor real del stock, ya que es la base para disponer de una póliza correctamente constituida. El valor de las existencias fluctúa constantemente debido a las variaciones en la cotización de los metales preciosos y a los cambios habituales del inventario. Por ello, si se produce un siniestro y el capital asegurado no refleja el valor real de las existencias, vuestra empresa puede encontrarse insuficientemente protegida y sufrir pérdidas económicas no recuperables.
Las medidas de seguridad en una joyería no son una recomendación, sino una obligación legal para joyerías, relojerías, mayoristas, fabricantes, talleres y establecimientos de compraventa de oro. Las regula la normativa de seguridad privada, y hay que cumplirlas tanto para ejercer la actividad como para contratar el seguro.
Con carácter general, se exige un sistema de seguridad de grado 3, con todos los dispositivos conectados a una central receptora de alarmas (CRA) que supervise el local de forma permanente y responda ante cualquier incidencia. Las principales medidas son estas:
Cada joyería tiene unas características y una exposición al riesgo distintas, así que los requisitos finales dependen de la ubicación del local, de las medidas existentes y de los capitales asegurados. Por eso os recomendamos revisar antes si vuestras protecciones cumplen tanto la normativa como las exigencias de la aseguradora.
La garantía de Transportador de Fondos cubre el hurto o atraco de las mercancías aseguradas mientras están siendo trasladadas fuera del establecimiento.
En el sector de la joyería, la valoración de las piezas sustraídas o dañadas se realiza en función de su precio de coste o valor de reposición, según la naturaleza del siniestro y las condiciones de la póliza. Para determinar dicha valoración, la aseguradora toma como referencia la documentación acreditativa disponible, principalmente facturas de compra, albaranes y registros de existencias.
Esta garantía cubre las existencias durante su desplazamiento desde el establecimiento hasta la feria o exposición, durante su permanencia en el evento y en el trayecto de regreso al local, hasta el límite de capital establecido en las Condiciones Particulares de la póliza. Las principales coberturas incluyen el robo de las mercancías mientras están dentro de las instalaciones donde se exponen, el robo con fuerza, el hurto y los daños accidentales amparados por la póliza, según sus condiciones.
Se trata de una cobertura especialmente diseñada para proteger el stock de joyería mientras se encuentra fuera de las instalaciones habituales de vuestra empresa y expuesto a un mayor riesgo durante su transporte y exhibición.
No quedan cubiertas las pérdidas derivadas de la aceptación de moneda o divisas falsas o falsificadas, ni aquellas ocasionadas por cheques, tarjetas de crédito o débito u otros instrumentos de pago cuyo cobro o validación resulte posteriormente rechazado.
Respecto a la infidelidad de empleados, esta cobertura no suele estar incluida de forma automática en las pólizas y, cuando existe, queda sujeta a las condiciones específicas establecidas por cada aseguradora. Habitualmente requiere la presentación de una denuncia formal y la comprobación de los hechos que originan la pérdida para que la garantía pueda resultar aplicable.