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Joyería y relojería
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Joyería y relojería

En joyería y relojería, buena parte del patrimonio de la empresa se concentra en unos pocos metros cuadrados, y su valor no está quieto: sube con la cotización del oro y la plata, cambia con el coste de reponer las piedras preciosas y se mueve con las existencias, del escaparate a la caja fuerte, al taller, a la feria y al muestrario. Por eso el riesgo no es solo sufrir un atraco o un robo, sino descubrir el día del siniestro que el capital asegurado ya no refleja el valor real de las existencias.

Por dónde entra el siniestro

Atraco y alunizaje, muestrarios en tránsito y capitales desfasados por el precio del metal

Lo que decide el expediente

En joyería, la indemnización se decide en dos comprobaciones: el capital asegurado y las medidas de protección

Tras un siniestro, la aseguradora contrasta el capital asegurado con el valor real de las existencias, a partir del inventario, las facturas de compra y las valoraciones de las piezas singulares, y comprueba que las medidas de protección pactadas —caja fuerte, alarma conectada, escaparates vaciados al cierre— se cumplían ese día. Con la revalorización del oro y la plata, una joyería que estaba bien asegurada hace dos o tres años puede estar hoy infraasegurada sin saberlo, y una tienda que cambió de caja, de empresa de alarmas o de horario sin comunicarlo tiene una póliza que ya no describe su riesgo. Por eso la revisión periódica de capitales y condiciones es una de las herramientas de protección más útiles para la continuidad del negocio.

  1. Atraco en horario de apertura y alunizaje al cierre

    Son los dos siniestros que dan nombre al ramo en España. El atraco entra con el público dentro y se cubre a primer riesgo con el límite de exposición en vitrinas; el alunizaje entra por el escaparate de madrugada y encuentra lo que se dejó fuera de la caja fuerte, que responde con un sublímite muy inferior. El reparto de las existencias entre vitrina y caja al cierre es una cláusula, no un hábito, y el vidrio de seguridad del escaparate y la persiana son condiciones que se acreditan con la factura de instalación.

  2. Las existencias que salen: muestrarios, envíos y ferias

    Un mayorista mueve el muestrario con sus viajantes; una tienda envía una pieza a un cliente por mensajería o lleva existencias a una feria. Cada tramo lleva un límite propio y unas medidas de seguridad que la aseguradora fija según el capital y las zonas por las que se viaja. Dos cláusulas deciden casi todos los expedientes: la de vehículo, que establece qué protecciones tiene que llevar el coche y en qué condiciones puede quedar sin vigilancia, y la de custodia nocturna en feria, que fija dónde tienen que pasar la noche las piezas cuando el stand cierra.

  3. Piezas que no son vuestras y piezas que no están en el local

    La reparación que un cliente deja en el mostrador, el reloj que espera al servicio técnico, la mercancía que un proveedor ha dejado en depósito y el oro que está en manos de un fundidor o de un engastador externo son valor a vuestro cargo que no aparece en vuestro inventario de compras. Ese valor se declara por separado, con límite propio, y la responsabilidad por bienes confiados tiene que estar nombrada en la póliza, sea en la de existencias o en la de responsabilidad civil.

  4. La subida del oro y la plata, y el infraseguro que deja

    La revalorización del oro y la plata ha elevado el valor de las existencias de talleres, almacenes y tiendas sin que la póliza se haya movido. Una joyería que aseguró 500.000 euros hace unos años puede tener hoy un stock de 700.000 u 800.000 euros a valor de reposición; un fabricante que trabaja con oro de 18 quilates repone su producción a un coste muy superior, y un mayorista supera con facilidad los límites contratados para caja fuerte o transporte. Las piedras preciosas no cotizan en un mercado público, pero su coste de reposición también ha cambiado. A primer riesgo no se aplica la regla proporcional, pero la indemnización no pasa del capital, y lo que no consta en el inventario, las facturas o las valoraciones no se indemniza.

Preguntas frecuentes

Preguntas habituales en el sector joyero

¿Necesitamos una póliza para el local y otra distinta para asegurar las existencias?

Sí, es lo recomendable. La póliza del local protege el inmueble y sus instalaciones; la de existencias protege el stock, que en joyería suele representar la mayor parte del patrimonio del negocio. Con dos pólizas, cada riesgo cuenta con capitales y coberturas adaptados a su naturaleza, y se evitan insuficiencias de cobertura en caso de siniestro. Conviene diseñarlas a la vez, para que entre una y otra no queden huecos ni solapamientos.

¿Qué cubre el seguro del local de una joyería?

Las pólizas para locales de joyería cubren una amplia variedad de riesgos cotidianos que, si se producen, pueden comprometer seriamente la actividad del negocio: daños por fugas de agua, incidencias eléctricas, roturas accidentales, incendio, fenómenos atmosféricos e inundaciones. A ello se suma un bloque de responsabilidad civil que abarca la del propio local, la derivada de la actividad (explotación), la locativa, especialmente relevante cuando el establecimiento es alquilado, y la patronal. Puede incluir además la pérdida de beneficios, que cubre los gastos fijos durante el cierre que sigue a un siniestro.

Somos mayoristas y nuestro comercial viaja con muestrario. ¿Qué cubre exactamente?

En los muestrarios de joyería, las garantías de robo, robo con fuerza y hurto quedan incluidas en la póliza que diseñamos desde JORI, con un límite por viajante y por viaje. Por la naturaleza de este riesgo, la aseguradora exige además unas medidas de seguridad muy específicas, y hay que tener en cuenta la normativa de seguridad privada, en particular la Orden INT/317/2011, de 1 de febrero, sobre medidas de seguridad privada. A partir de ciertos importes, esas protecciones son condición del contrato y dependen de los capitales asegurados y de las zonas geográficas por las que se mueve el muestrario, sea cual sea el país o el continente, tanto si se asiste a una feria o exposición como si se trata de trabajo de venta.

¿Qué protecciones necesita un vehículo particular que transporta muestrarios de joyería?

Las medidas de seguridad para transportar muestrarios están reguladas y pueden variar según el modelo y las características del vehículo. En un turismo convencional, las protecciones más habituales y recomendadas refuerzan su sistema de seguridad con una alarma adicional, un bloqueo de los asientos traseros y de la bandeja posterior que impida acceder al maletero desde el habitáculo, y un doble sistema de cierre en puertas y maletero. Conviene además llevar localizadores dentro de las maletas o muestrarios y extremar las precauciones durante los desplazamientos para reducir el riesgo de robo o pérdida.

¿Qué medidas de seguridad tiene que tener una joyería para asegurarse?

Las que fija la normativa de seguridad privada, que son el punto de partida de cualquier aseguradora: con carácter general, un sistema de seguridad de grado 3 conectado a una central receptora de alarmas y una caja fuerte de nivel IV con apertura retardada, además de protecciones en escaparates, puerta y accesos, y videovigilancia con grabación. Sobre ese mínimo, la póliza fija sus propias condiciones según el capital y la ubicación del local, como vaciar los escaparates al cierre. Lo que se declara tiene que coincidir con lo que hay instalado, porque se comprueba después del siniestro, no antes.

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