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Joyería y relojería
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Joyería y relojería

En una joyería el capital no está en el local sino en el género, y el género se mueve: del escaparate a la caja fuerte cada noche, del taller al engastador, de la tienda a la feria y al cliente. La exposición no la fija el metro cuadrado sino el recorrido de las piezas, y cada tramo de ese recorrido responde con un límite y unas condiciones distintas.

Por dónde entra el siniestro

Atraco y alunizaje, condiciones de protección y género en tránsito

Lo que decide el expediente

En joyería el expediente se decide en las condiciones de protección, no en el valor de las piezas

El asegurador de joyería rara vez discute cuánto valía lo robado: pide la caja fuerte con la que se contrató, la alarma conectada, los escaparates vacíos al cierre y el registro de existencias, y comprueba que todo eso se cumplía la noche del siniestro. Una tienda que cambió la caja, la empresa de alarmas o el horario sin comunicarlo tiene una póliza que ya no describe su riesgo. La visita de riesgo y la revisión anual de esas condiciones son la parte del seguro que de verdad se cobra.

  1. Atraco en horario de apertura y alunizaje al cierre

    Son los dos siniestros que dan nombre al ramo en España. El atraco entra con el público dentro y se cubre a primer riesgo con el límite de exposición en vitrinas; el alunizaje entra por el escaparate de madrugada y encuentra lo que se dejó fuera de la caja fuerte, que responde con un sublímite muy inferior. El reparto del género entre vitrina y caja al cierre es una cláusula, no un hábito, y el vidrio de seguridad del escaparate y la persiana son condiciones que se acreditan con la factura de instalación.

  2. El género que sale: viajantes, envíos y ferias

    Un mayorista mueve el muestrario en persona; una tienda envía una pieza a un cliente por mensajería o lleva stock a una feria. Cada tramo lleva un límite propio, y dos cláusulas deciden casi todos los expedientes: la de vehículo sin vigilancia, que excluye el robo del maletero aunque el coche estuviera cerrado, y la de custodia nocturna en feria, que fija dónde tiene que dormir el género cuando el stand cierra.

  3. Piezas que no son tuyas y piezas que no están aquí

    La reparación que un cliente deja en el mostrador, el reloj que espera al servicio técnico, la mercancía que un proveedor ha dejado en depósito y el oro que está en manos de un fundidor o de un engastador externo son valor a tu cargo que no aparece en tu inventario de compras. Se declara por separado, con límite propio, y la responsabilidad por bienes confiados va en la póliza de responsabilidad civil, no en la de existencias.

  4. El precio del metal y el registro que respalda el capital

    Con el oro y la plata muy por encima del precio de hace pocos años, el capital declarado en la última renovación ya no compra el mismo stock. El primer riesgo evita la regla proporcional, pero no una declaración inexacta. El asegurador contrasta la indemnización con el libro de entradas y salidas, las facturas de compra y las fotografías de las piezas singulares: lo que no consta en los registros no se indemniza, y en un atraco es el registro, no la memoria, lo que se pericia.

Preguntas frecuentes

Lo que nos preguntan en joyería y relojería

¿Qué medidas de seguridad tiene que tener una joyería para asegurarse?

Las que impone el Reglamento de Seguridad Privada a joyerías y platerías, que son el punto de partida de cualquier aseguradora: caja fuerte o cámara acorazada, pulsadores antiatraco y sistema de alarma conectado a una central receptora, entre otras. Sobre ese mínimo la póliza fija sus propias condiciones según el capital: grado de la caja, detección de inhibición en la alarma, escaparates vaciados al cierre y, en capitales altos, apertura retardada de la caja o dos personas en tienda. Lo que se firma tiene que ser lo que hay instalado, porque se comprueba después del siniestro y no antes.

¿Necesitamos una póliza para el local y otra distinta para el género?

Sí, y conviene que las lleve el mismo programa. El todo riesgo de joyería asegura las existencias allí donde estén; el local, la obra, el mobiliario, las vitrinas blindadas y la propia caja fuerte van en un multirriesgo de daños con pérdida de beneficios, que es la que paga el alquiler y las nóminas durante las semanas de cierre que siguen a un alunizaje. La responsabilidad civil frente a clientes y por las piezas en reparación es la tercera. Con tres pólizas de tres aseguradoras distintas, cada una remite a la otra el día del siniestro; con un solo programa, el hueco entre ellas se cierra por escrito.

Somos mayoristas y nuestro comercial viaja con muestrario. ¿Qué cubre exactamente?

El muestrario en persona, hasta un límite por persona y por viaje, con el viajante declarado en póliza. La cobertura se pierde en dos situaciones concretas: cuando el género queda en un vehículo sin vigilancia, aunque esté cerrado y la parada sea breve, y cuando en el hotel no se deposita en la caja de seguridad del establecimiento. Las ferias se declaran aparte, con el capital que se lleva y la custodia nocturna definida. Para los envíos a detallistas, el transporte de valores y la mensajería con valor declarado tienen cada uno su límite por porte, y el envío ordinario no está cubierto.

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