El conflicto con el vecino se resuelve solo
Cuando el agua pasa al piso de abajo, la discusión deja de ser entre particulares y pasa a resolverse entre aseguradoras. Eso salva más convivencias que ninguna garantía del clausulado.

No se trata solo de proteger tu casa, sino de proteger todo lo que significa para ti.
El seguro de hogar cubre el continente —la construcción de la vivienda— y el contenido —lo que hay dentro—, además de la responsabilidad civil familiar por daños causados a terceros, que es la garantía que más se usa y menos se conoce. Los daños por agua concentran la mayoría de partes de este ramo, y su tratamiento en el clausulado es lo que diferencia una póliza correcta de una barata.
Cuando el agua pasa al piso de abajo, la discusión deja de ser entre particulares y pasa a resolverse entre aseguradoras. Eso salva más convivencias que ninguna garantía del clausulado.
Amueblar de nuevo una vivienda son decenas de miles de euros. La indemnización evita descapitalizar los ahorros o recurrir a crédito al consumo.
La hipoteca obliga a asegurar el continente y muchos contratos de alquiler exigen responsabilidad civil al inquilino. Una sola póliza cierra ambos requisitos.
La prima anual de un hogar bien dimensionado es una fracción del importe de un único siniestro de agua serio. Es la mejor relación coste-protección del presupuesto familiar.
Quien debe cubrir continente y contenido y responder frente a vecinos por daños desde su vivienda.
Contratan contenido y responsabilidad civil; el continente corresponde al propietario.
Necesitan continente, pérdida de alquileres y, con frecuencia, cobertura de impago de rentas.
Viviendas desocupadas gran parte del año, con mayor exposición a robo y a daños por agua no detectados.
La experiencia de nuestros especialistas convierte cada riesgo en conocimiento, y cada conocimiento en una solución pensada para ti y los tuyos.
Cada cliente presenta una realidad única. Analizamos los riesgos específicos de cada cliente para detectar vulnerabilidades, evaluar las medidas de seguridad y proponer mejoras que refuercen la protección de su patrimonio.
Todos nuestros programas están diseñados para integrar todas las coberturas necesarias y aportar tranquilidad a quienes confían en nosotros.
Seleccionamos cuidadosamente las compañías y diseñamos programas de seguro exclusivos, adaptados a las particularidades de cada cliente, con un enfoque plenamente tailor-made.
Los siniestros son el momento más vulnerable para un cliente. Por eso es muy importante contar con personas especializadas que acompañen durante todo el trámite.
Seis generaciones y más de 130 años dedicados al seguro.
Por coste de reconstrucción, no por precio de mercado ni por valor catastral. El suelo no arde: lo que hay que asegurar es lo que costaría volver a levantar la vivienda, que en la práctica suele estar entre 700 y 1.200 € por metro cuadrado según zona y calidades.
Haz el ejercicio de imaginar que hay que reponerlo todo a estrenar. Entre mobiliario, electrodomésticos, ropa, menaje y electrónica, una vivienda familiar media supera los 40.000 €. Es el capital que más se infravalora de forma sistemática.
El daño causado por el agua sí lo cubre siempre. La localización de la avería y la reparación de la propia tubería solo si se han contratado esas garantías. Son baratas y evitan el conflicto más habitual en este ramo, así que las incluimos por defecto.
Tu responsabilidad civil, siempre que el origen esté en tu vivienda y haya culpa. Si el origen está en un elemento común, responde el seguro de la comunidad. Determinar el origen es lo primero que se hace, y donde conviene tener a alguien defendiendo tu posición.
Sí, aunque distinto. El propietario asegura el continente; tú necesitas contenido para tus cosas y, sobre todo, responsabilidad civil, porque respondes de los daños que causes al inmueble y a los vecinos. Además, muchos contratos de arrendamiento lo exigen.
Las inundaciones extraordinarias, los terremotos y el terrorismo los indemniza el Consorcio de Compensación de Seguros, siempre que tengas póliza en vigor y hayas pagado el recargo, que va incluido en el recibo. Las lluvias ordinarias y las goteras las cubre tu aseguradora.