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Un establecimiento hotelero reúne bajo un mismo techo actividades que se suscriben por separado: alojamiento, restauración, zona de baño, salones de evento y, con frecuencia, obra en marcha. Que todas queden dentro del contrato depende de cómo esté redactada la actividad asegurada, y esa redacción se revisa al preparar cada temporada.

Por dónde entra el siniestro

Estacionalidad del capital, responsabilidad al huésped y cancelación

Lo que decide el expediente

Un hotel asegura temporadas completas

Un establecimiento factura el año en unas semanas y se prepara durante el resto, de modo que la magnitud asegurable es el margen bruto de la temporada y el tiempo que cuesta volver a abrirla. A su lado está la relación con el huésped, que empieza en los efectos que introduce en el establecimiento y sigue en la cocina, la zona de baño y el circuito de agua caliente. Por encima de ambas está el calendario: un siniestro de noviembre y otro de julio se parecen en el importe del daño material y se separan en todo lo demás.

  1. El periodo de indemnización se cuenta en temporadas

    Un daño material de noviembre puede alcanzar a la apertura del verano siguiente, y la pérdida de beneficios se indemniza hasta recuperar el resultado esperado. Doce meses de periodo de indemnización cubren una temporada completa solo si la reapertura llega a tiempo de venderla, y por eso el plazo se dimensiona contando semanas de apertura y no meses de calendario.

  2. El depósito de efectos del viajero

    Los artículos 1783 y 1784 del Código Civil sitúan en el hostelero la responsabilidad sobre los efectos que el viajero introduce en el establecimiento, y el propio artículo 1784 deja fuera el robo a mano armada y la fuerza mayor. La garantía suele ir a primer riesgo y con sublímite propio, y distingue lo custodiado en caja fuerte de lo que queda en la habitación.

  3. Un mismo hecho y varios huéspedes

    La cocina, la zona de baño y el circuito de agua caliente son los tres puntos donde un solo hecho alcanza a varias personas a la vez, y donde la reclamación llega en grupo y meses después de la estancia. La suscripción se apoya ahí en el protocolo de autocontrol y en el registro de tratamientos de la instalación, que es la documentación que sostiene la defensa cuando el expediente se abre con el establecimiento ya cerrado por temporada.

  4. La reforma con el establecimiento en marcha

    Reformar por fases mientras se sigue alojando cambia dos cosas a la vez: entra en el recinto personal que no es tuyo y se altera la actividad que se declaró al suscribir. El seguro de la obra corresponde pactarlo con la contrata; la decisión propia del hotel es cuánto vale llegar tarde a la temporada, y para eso existe la cobertura de retraso en la puesta en servicio, que indemniza el margen de las semanas de apertura perdidas y se contrata antes de que entre el primer equipo.

Preguntas frecuentes

Lo que nos preguntan en turismo y hostelería

Desaparece algo de la habitación de un cliente. ¿De qué respondemos?

Los artículos 1783 y 1784 del Código Civil hacen responder al hostelero de los efectos que el viajero introduce en el establecimiento, siempre que se le hubiera dado conocimiento de ellos y el cliente hubiera observado las prevenciones indicadas. El propio artículo 1784 deja fuera el robo a mano armada y la fuerza mayor, supuestos que se trasladan a la póliza de daños del establecimiento. La cobertura recoge el resto en una garantía de depósito con sublímite propio, y normalmente separa lo custodiado en caja fuerte de lo que queda en la habitación.

¿Cómo calculamos el capital de pérdida de beneficios en un negocio estacional?

Tomando la temporada completa como unidad, porque es la unidad real de facturación del establecimiento: el resultado del año se concentra en unas semanas y un promedio mensual las diluye. A partir de ahí, el periodo de indemnización se fija de forma que alcance la apertura siguiente entera, porque un daño de noviembre que llegue tarde a junio cuesta una temporada aunque la reparación haya durado seis semanas. Si el capital se queda por debajo del valor, opera la regla proporcional del artículo 30 de la Ley de Contrato de Seguro.

¿Y si tenemos que cerrar sin que haya habido un daño material?

La garantía ordinaria de pérdida de beneficios se activa a partir de un daño material cubierto, de modo que un cierre acordado por la autoridad sin ese daño previo queda fuera de su mecánica. Para eso existen extensiones específicas —clausura por resolución administrativa, contaminación alimentaria, imposibilidad de acceso—, cada una con su sublímite y su plazo. Junto a ellas se contrata la cobertura de cancelación, que responde de las reservas y de los eventos anulados por las causas que el condicionado nombra y que lleva su propio sublímite y su propio periodo de indemnización, distinto del de la pérdida de beneficios. Decidir cuáles interesan forma parte de la preparación de la renovación.

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