Alguien discute de tú a tú con el perito
Frente a un profesional que valora a diario, la empresa sola parte en desventaja técnica. Un interlocutor con el mismo lenguaje equilibra la negociación.

Los accidentes pueden ocurrir en cualquier momento y circunstancia. Estar preparados es fundamental para garantizar una gestión adecuada del siniestro.
La gestión de siniestros es el momento en el que se comprueba si una póliza estaba bien contratada. Un corredor con departamento propio actúa como parte técnica del asegurado: documenta el hecho, discute la peritación, defiende la interpretación del clausulado frente al asegurador y persigue el cobro. La diferencia entre gestionar bien o mal un siniestro grave se mide habitualmente en decenas de puntos porcentuales sobre la indemnización final.
Tener departamento propio de siniestros cambia el resultado económico de la póliza, no solo la comodidad.
Frente a un profesional que valora a diario, la empresa sola parte en desventaja técnica. Un interlocutor con el mismo lenguaje equilibra la negociación.
Saber cuánto y cuándo se va a cobrar permite planificar. La incertidumbre de un expediente abierto sin fechas es tan dañina como el propio siniestro.
Un expediente bien documentado y cerrado en plazo llega a la negociación como un dato explicado, no como una cifra suelta en el histórico. Eso frena la subida del año siguiente.
La gestión va incluida en la correduría. No cobramos porcentaje sobre la indemnización, así que nuestro interés y el tuyo apuntan al mismo sitio.
Compañías que han sufrido un daño relevante y perciben que el expediente no avanza o que la propuesta es baja.
Responsables que necesitan previsión de cobro fiable para planificar la tesorería tras un siniestro grave.
Organizaciones que necesitan analítica de siniestros para negociar mejor la renovación.
Perfiles que contrataron bien de precio y descubrieron en el siniestro que nadie defendía su posición.
Casi ningún siniestro se pierde por una sola causa. Se pierde por una acumulación de decisiones tomadas en las primeras setenta y dos horas.
La póliza fija plazos de comunicación. Fuera de plazo, el asegurador puede reclamar los daños y perjuicios que la demora le haya causado.
Retirar restos, reparar de urgencia sin documentar o perder el equipo siniestrado deja al asegurado sin capacidad de acreditar causa y alcance.
El informe del perito del asegurador es una posición de parte, no un dictamen neutral. Es discutible y, con frecuencia, mejorable de forma sustancial.
El daño material se ve; el lucro cesante hay que construirlo con contabilidad. Si nadie lo prepara, sencillamente no se cobra.
El alcance definitivo depende del clausulado de cada aseguradora. Lo revisamos contigo antes de recomendarte nada.
El mismo método en cualquier solución: entender la exposición real antes de mirar una prima.
Estudiamos la actividad, el patrimonio y los escenarios plausibles. Sin ese diagnóstico, comparar pólizas es comparar precios de cosas distintas.
Definimos coberturas, límites, franquicias y exclusiones aceptables. Decidimos qué se transfiere al asegurador y qué se retiene de forma consciente.
Presentamos el riesgo a las aseguradoras con las que trabajamos y negociamos condiciones. Somos independientes: no pertenecemos a ninguna compañía.
Revisamos el programa cada renovación y, cuando ocurre el siniestro, actuamos como tu parte técnica frente al asegurador hasta el cobro.
La Ley de Contrato de Seguro fija siete días desde que se conoce, salvo plazo más amplio en póliza. Nuestra recomendación es comunicar en veinticuatro horas, aunque falte información: la comunicación inicial se puede ampliar, pero el retraso no se recupera.
Sí, y conviene hacerlo cuando la valoración no encaja. La ley prevé el nombramiento de perito por el asegurado y, si no hay acuerdo, un tercer perito dirimente. La sola designación de perito de parte suele mejorar sensiblemente la propuesta inicial.
Garantizar la seguridad de las personas, adoptar medidas para no agravar el daño, documentar todo con fotografía y vídeo antes de tocar nada, y llamarnos. No firmar finiquitos ni aceptar valoraciones verbales antes de que exista una evaluación técnica propia.
La siniestralidad influye, pero no renunciar a una indemnización legítima es una mala forma de contener prima. Lo que sí modifica el resultado de la renovación es presentar el siniestro junto a las medidas correctoras adoptadas, y eso lo preparamos con la empresa.
No. La gestión de siniestros forma parte del servicio de correduría y está retribuida por la propia intermediación. No facturamos honorarios de éxito sobre la indemnización.
Sí, siempre que no haya prescrito. Muchos rechazos se apoyan en una lectura del clausulado que no resiste el análisis técnico, o en documentación que el asegurado nunca llegó a aportar porque nadie se la pidió.
Lo que se documenta el primer día vale más que cualquier alegación posterior. Guía de actuación para las horas en las que nadie tiene tiempo de pensar.
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