La conversación sobre jubilación suele empezar tarde y en términos vagos. Se aclara mucho en cuanto se ponen dos cifras encima de la mesa: lo que se cobra hoy y lo que previsiblemente se cobrará entonces. La distancia entre ambas es lo que hay que financiar.
Los dos datos que hacen falta
El primero, la pensión estimada: la Seguridad Social ofrece simuladores y el informe de vida laboral da la base de cotización real de cada año. El segundo, el gasto que se quiere sostener, que no es el salario bruto sino el nivel de vida neto. Con ambos se obtiene la tasa de sustitución personal, y a partir de ahí la brecha anual a cubrir multiplicada por los años de esperanza de vida tras la jubilación.
Por qué el límite individual dejó de ser la vía principal
El límite de aportación al plan de pensiones individual se ha reducido de forma sustancial en los últimos ejercicios, mientras que el de los planes de empleo se ha mantenido mucho más alto. La consecuencia práctica es que la planificación eficiente ha dejado de ser un asunto exclusivamente personal: pasa por la empresa, y quien no tenga plan de empleo disponible debe compensar con otros vehículos.
El plan de empleo y el simplificado para autónomos
El plan de pensiones de empleo permite aportaciones muy superiores al individual, la aportación de la empresa reduce su base imponible y para el trabajador es retribución diferida con tratamiento favorable. Para autónomos existe el plan simplificado, que abre un límite propio muy por encima del individual. En despachos profesionales y empresas pequeñas es la herramienta más desaprovechada que vemos.
Los vehículos sin límite de aportación
Cuando se agota el margen fiscal, entran los productos sin tope: unit linked, que permite gestionar la inversión con ventajas en la transmisión; PIAS, que tributa de forma favorable al rescatarse como renta vitalicia tras el plazo mínimo; y seguros de ahorro garantizados para el tramo del capital que no debe asumir riesgo. Su ventaja no es la deducción en la aportación, sino la fiscalidad en el rescate.
La decisión que más dinero mueve es cómo se rescata
En el plan de pensiones, el rescate en forma de capital tributa entero como rendimiento del trabajo y puede disparar el marginal de un solo ejercicio; hacerlo en forma de renta lo reparte. Existe además una reducción por las aportaciones anteriores a 2007 sujeta a plazos estrictos. Planificar el rescate con dos o tres años de antelación cambia el resultado neto más que cualquier diferencia de rentabilidad entre productos.



