En un siniestro serio, las decisiones importantes se toman cuando la empresa está en su peor momento para tomarlas. Por eso este protocolo se escribe antes y se guarda impreso: el día que hace falta, no habrá acceso al servidor.

Primero, seguridad y contención

Personas antes que activos, siempre, y sin excepción. Después, evitar que el daño siga creciendo: cortar suministros, apuntalar, cubrir, trasladar la mercancía que se pueda salvar. Esto no es solo sentido común, es una obligación legal. La Ley de Contrato de Seguro impone el deber de aminorar las consecuencias del siniestro, y el asegurador debe abonar los gastos que genere cumplirlo, incluso si el salvamento no llega a tener éxito.

Documenta antes de tocar nada

Fotografía y graba en vídeo el estado general antes de mover un solo palé, con marca de fecha. Después el detalle: máquinas, cuadros eléctricos, mercancía, la zona donde se originó el daño. Guarda los restos aunque estorben, porque son la prueba pericial. Y anota por escrito la cronología con horas, que a los dos meses nadie recuerda con precisión y el expediente se apoyará en ella.

Comunica en plazo y por escrito

El plazo general de comunicación es de siete días desde que se conoce el siniestro, salvo que la póliza fije uno mayor. Comunica por escrito con acuse, aunque ya hayas llamado por teléfono, indicando fecha, hora, causa aparente y una estimación provisional. No hace falta que la estimación sea exacta: hace falta que exista y que quede constancia. Si hay indicio de acto delictivo, denuncia el mismo día.

Cómo trabajar con el perito

El perito de la aseguradora no es la parte contraria, pero tampoco es tu asesor: su encargo es valorar. Prepárale la documentación por adelantado, acompáñale en la visita y deja constancia escrita de lo que se acuerda en cada reunión. En siniestros de importancia conviene designar perito propio desde el inicio, porque la ley prevé el procedimiento de peritación con tercer perito y ese mecanismo funciona mucho mejor cuando se activa a tiempo que cuando se recurre a él como último remedio.

Reclama el anticipo

Es la pieza que más se olvida. El asegurador debe pagar el importe mínimo que pueda deber dentro de los cuarenta días desde la declaración, incluso con la peritación en curso, y el retraso injustificado devenga intereses de demora agravados. En un siniestro grande, ese anticipo es lo que permite empezar la reconstrucción sin tocar la línea de crédito, y hay que pedirlo expresamente.

Lo que hay que tener preparado de antes

Una carpeta con el número de póliza y el teléfono de siniestros, el inventario de activos con números de serie, las últimas cuentas y los contratos con clientes clave. Impreso, porque en un incendio o un cifrado no habrá servidor. Y una persona designada como interlocutor único, para que el asegurador no reciba tres versiones distintas de lo ocurrido.

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