Cuando un responsable de flota nos dice que quiere bajar el coste, lo que suele querer decir es que quiere bajar la prima. Son cosas distintas, y confundirlas lleva a decisiones que ahorran en el recibo y encarecen el conjunto.

Las partidas que no aparecen en el recibo

Los días que el vehículo está parado y hay que sustituirlo o dejar de facturar con él. Las franquicias pagadas a lo largo del año. Las horas de administración dedicadas a partes, peritaciones y talleres. Y el efecto diferido más caro de todos: la siniestralidad de este año determina la prima de los tres siguientes. Sumadas, estas partidas superan con frecuencia a la prima anual.

El ratio que mira el asegurador

La renovación se decide sobre la relación entre siniestros pagados y prima cobrada, calculada sobre varios ejercicios. Por encima de determinado umbral, la conversación deja de ser sobre precio y pasa a ser sobre si hay o no capacidad disponible. Conocer ese ratio antes de la renovación, y no descubrirlo en la oferta, es lo que permite llegar con argumentos.

Dónde se concentran los siniestros

En maniobras a baja velocidad: marcha atrás, aparcamiento, entrada y salida de muelles. Son daños de importe bajo, altísima frecuencia y coste administrativo desproporcionado. Concentran una parte muy grande del número de partes y muy pequeña del importe total, y son exactamente el tipo de siniestro que conviene retener mediante franquicia en lugar de tramitar.

Las medidas que el mercado sí premia

Telemetría con seguimiento de conducción, formación periódica de conductores, política escrita de uso del vehículo y un procedimiento de parte con parte amistoso digital y fotografías obligatorias. No son abstracciones: son datos que se presentan en la negociación y que permiten justificar por qué la siniestralidad futura será distinta de la pasada, que es lo único que un suscriptor puede valorar.

Homogeneizar antes de negociar

Muchas flotas arrastran vehículos con vencimientos distintos, heredados de compras o de renting sucesivos. Unificar en una sola póliza con vencimiento único y movimiento automático de altas y bajas reduce el coste administrativo, evita huecos de cobertura al incorporar un vehículo y da volumen para negociar. Es la medida más aburrida de esta lista y casi siempre la más rentable.

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