Un fabricante nos preguntaba hace poco por qué su póliza de RC no le pagaba la campaña de retirada de un lote. La respuesta es que la RC de producto responde del daño causado, y retirar es precisamente lo que se hace para que no llegue a causarse.
Qué cubre la RC de producto
El daño personal o material que el producto ocasiona a un tercero una vez entregado y fuera del control del fabricante, junto con los perjuicios económicos que se derivan de ese daño. Opera cuando ya hay un perjudicado. La legislación de producto defectuoso es de responsabilidad objetiva, de modo que la discusión no gira sobre si hubo culpa, sino sobre si el producto ofrecía la seguridad legítimamente esperada.
Qué cubre la garantía de retirada
El coste de la operación: localizar los lotes afectados, comunicarlo a la cadena de distribución y a los consumidores, transportar, almacenar y destruir, y las horas del personal dedicado a ello. Se activa por decisión propia razonada o por orden de la autoridad, y no exige que se haya producido daño alguno. Es una cobertura de gasto, no de responsabilidad.
Las variantes que conviene distinguir
Retirada propia, que cubre el coste de retirar el producto de uno mismo. Retirada de terceros, que cubre el coste en que incurre el cliente industrial que ya había incorporado tu componente a su producto final, y que suele ser mucho mayor. Y unión y mezcla, que responde del daño al producto ajeno cuando tu componente defectuoso lo inutiliza. Un fabricante de componentes que solo tenga la primera está cubriendo la parte pequeña del problema.
Los sublímites y el ámbito geográfico
La retirada casi siempre se contrata como sublímite dentro del límite general de RC, con franquicia propia y con frecuencia con un porcentaje de coaseguro a cargo del asegurado. Y el ámbito importa más que en ninguna otra garantía: exportar a Estados Unidos o Canadá exige extensión expresa, con condiciones y prima muy distintas, porque cambian tanto el régimen de responsabilidad como el coste de la defensa.
Lo que decide el expediente es la trazabilidad
La diferencia entre retirar un lote y retirar una gama es tener registros que permitan acotar. Documentación de lote, control de proveedores y registro de destinatarios convierten una campaña de siete cifras en una de cinco. Ninguna póliza compensa la falta de trazabilidad: lo que no se puede acotar, se retira entero.



