Una empresa que exporta con regularidad no puede negociar una póliza por cada expedición. La póliza abierta resuelve ese problema: cubre de forma automática todos los envíos que encajen en las condiciones pactadas, y deja la declaración para después.
Qué cubre y desde cuándo
Cubre la mercancía durante todo el trayecto contratado, habitualmente de almacén a almacén, lo que incluye los tramos terrestres previos y posteriores al principal y las estancias intermedias razonables. Esa cláusula de almacén a almacén es la que evita el hueco clásico: el daño ocurrido en el camión que lleva el contenedor al puerto, cuando la póliza solo contemplaba el tramo marítimo.
Los tres límites que hay que fijar
El límite por medio de transporte, que debe cubrir el envío individual de mayor valor y no el habitual. El límite por acumulación en estancia, para cuando varias expediciones coinciden en un almacén de tránsito o en una terminal. Y el límite por acumulación en muelle o en depósito, relevante en operaciones portuarias. Es en los dos últimos donde aparecen la mayoría de las sorpresas, porque nadie prevé la acumulación hasta que se produce.
Cómo se declara: aplicación o regularización
Dos sistemas. Por aplicación, se comunica cada embarque antes de la salida, con prima exacta y sin margen de error, pero con carga administrativa. Por regularización, se paga una prima a cuenta y se declara periódicamente el volumen transportado, ajustando al final. El segundo es el habitual en exportador con volumen, y su único requisito serio es declarar con rigor: la omisión reiterada de embarques permite al asegurador cuestionar la cobertura.
El certificado que pide el banco
En operaciones con crédito documentario, el banco exige un certificado de seguro por embarque con condiciones concretas: importe asegurado del 110% del valor CIF, moneda de la operación y cláusulas de cobertura determinadas. La póliza abierta permite emitirlo al instante, y ese detalle operativo es con frecuencia el motivo real por el que un exportador la contrata.
Qué valor declarar
El estándar es el valor de factura más el flete más un 10% de beneficio esperado, que compensa el margen perdido y los gastos asociados. Declarar solo el coste de fabricación deja fuera la parte que de verdad duele. Y en mercancía con estacionalidad conviene revisar el criterio antes de la campaña, no después del primer siniestro.



