La retribución flexible se explica mal casi siempre, y por eso se implanta menos de lo que debería. El mecanismo es sencillo y el efecto es directo sobre el bolsillo de la plantilla sin coste adicional para la empresa.
El mecanismo, en dos frases
El empleado cede una parte de su salario bruto a cambio de un producto o servicio, en este caso la póliza de salud. Al detraerse antes de calcular la retención, esa parte no tributa. Además, los primeros 500 € anuales por persona asegurada están expresamente exentos de IRPF, cifra que sube a 1.500 € en caso de discapacidad.
Los dos efectos se suman
Primero opera la exención sobre los 500 € iniciales. Sobre el exceso opera el pago con bruto, que ahorra el tipo marginal del trabajador. Sumados ambos, el ahorro efectivo frente a contratar la misma póliza por su cuenta suele situarse entre el 25% y el 45% según tramo, y la exención se aplica también a cónyuge e hijos incluidos en la póliza.
Qué gana la empresa
La prima es gasto deducible en el Impuesto de Sociedades y no se cotiza por la parte exenta. Con la cesión de salario bien articulada, el coste neto para la compañía puede ser cero, y a cambio incorpora un beneficio que la plantilla utiliza varias veces al año y asocia a la empresa.
Dónde suele fallar la implantación
En dos puntos. El primero, elegir la aseguradora por prima y acabar con un cuadro médico corto en la provincia donde vive la plantilla, lo que hunde la percepción del beneficio. El segundo, no montar un proceso de altas y bajas, lo que genera empleados sin cobertura y facturación de personas que ya causaron baja.



