Durante años la memoria de sostenibilidad fue un documento de comunicación. Desde que se elabora bajo estándar, se verifica por un tercero y se publica junto a las cuentas, ha pasado a ser algo distinto: información societaria de la que responde quien la firma.
Qué cambia al hacerse obligatorio y verificable
Un dato publicado bajo estándar, con verificación externa y con la doble perspectiva de materialidad, tiene consecuencias jurídicas que un folleto corporativo no tenía. Deja de ser una afirmación de intenciones y se convierte en una declaración sobre la situación de la sociedad, comparable en su tratamiento a la información financiera.
Las vías de reclamación que se abren
Tres, por orden de probabilidad. Sanción administrativa por incumplimiento o por información engañosa. Reclamación de un tercero que contrató, invirtió o financió confiando en un dato que resultó inexacto. Y acción social de responsabilidad promovida por socios cuando el incumplimiento acarrea sanción o pérdida de contratos. Las tres van dirigidas a la persona del administrador, no solo a la sociedad.
El efecto cadena de suministro
La obligación se propaga hacia abajo. La empresa obligada necesita datos de sus proveedores para reportar, así que los exige por contrato. Muchas compañías que no están sujetas descubren que deben responder de la exactitud de la información que entregan a su cliente, y con ella asumen responsabilidad contractual sin haber cambiado nada en su gobierno interno.
Qué revisar en la póliza de D&O
Que la definición de acto incorrecto incluya declaraciones públicas de la sociedad. Que exista cobertura de gastos de investigación previa a la formulación de reclamación, porque el procedimiento administrativo empieza antes de que haya demanda. Y que la cobertura de defensa alcance procedimientos sancionadores de organismos supervisores, que es por donde llegan los primeros expedientes.



