La obra sale de casa cubierta
La cobertura acompaña a la pieza en cualquier lugar del mundo. Llevar un cuadro a una exposición o a un restaurador no lo deja desprotegido.

Una colección se forma durante años y rara vez cabe en los sublímites de una póliza de hogar. Se asegura con valoración pericial y valor convenido pieza a pieza, y con condiciones propias para la exposición y el traslado.
Una póliza específica de arte cubre las obras a valor convenido y en modalidad todo riesgo, incluido el transporte, las exposiciones y la estancia fuera del domicilio. Es necesaria porque el seguro de hogar limita los objetos de valor a sublímites muy bajos: con frecuencia, el 20 % del contenido y unos pocos miles de euros por pieza.
Las obras de valor no encajan en una póliza de hogar, y el problema solo aparece el día que faltan.
La cobertura acompaña a la pieza en cualquier lugar del mundo. Llevar un cuadro a una exposición o a un restaurador no lo deja desprotegido.
La tasación necesaria para asegurar sirve además para la sucesión, para el reparto entre herederos y para cualquier operación de venta.
Tras un daño, la póliza cubre la restauración y también la pérdida de valor que deja en la obra.
La cobertura automática de nuevas adquisiciones protege la pieza desde que la compras, sin esperar a declararla ni a tasarla.
Quien acumula obra cuyo valor conjunto excede con mucho los sublímites de una póliza de hogar.
Actividad profesional con obra en depósito, en exposición y en tránsito.
Quien recibe una colección y descubre que no está tasada ni asegurada de forma adecuada.
Estudiamos la actividad, el patrimonio y los escenarios plausibles. Sin ese diagnóstico, comparar pólizas es comparar precios de cosas distintas.
Definimos coberturas, límites, franquicias y exclusiones aceptables. Decidimos qué se transfiere al asegurador y qué se retiene de forma consciente.
Presentamos el riesgo a las aseguradoras con las que trabajamos y negociamos condiciones. Somos independientes: no pertenecemos a ninguna compañía.
Revisamos el programa cada renovación y, cuando ocurre el siniestro, actuamos como tu parte técnica frente al asegurador hasta el cobro.
Es el valor pactado de antemano entre asegurado y asegurador, normalmente con tasación de perito. En caso de siniestro se indemniza esa cifra sin discusión sobre el valor de mercado. En arte, donde tasar una obra después de perderla es casi imposible, es la única fórmula que da certeza.
Cada tres a cinco años, y siempre tras un movimiento relevante del mercado o una restauración. Muchas pólizas incorporan una cláusula de revalorización automática, pero no sustituye a la tasación periódica en piezas de entidad.
Sí, incluyendo el transporte de ida y vuelta y la permanencia en el destino, siempre que se declare. Es una de las diferencias principales frente al hogar, que solo cubre la pieza dentro de la vivienda.
La cláusula de par o conjunto cubre la pérdida de valor del conjunto completo, no solo la pieza dañada. En obra seriada esa diferencia es muy relevante y conviene comprobar que esté incluida.