La renovación tácita es cómoda y cara. Estas son las comprobaciones que hacemos antes de sentarnos con el mercado, y que cualquier empresa puede empezar a hacer por su cuenta con noventa días de margen.

Empieza noventa días antes, no treinta

Presentar un riesgo bien documentado exige tiempo, y el mercado responde peor en la última semana. Con noventa días hay margen para actualizar capitales, corregir medidas de protección y pedir alternativas reales. Con treinta, solo hay margen para aceptar lo que llegue.

Capitales y valores

Revisa el capital de continente frente al coste actual de reconstrucción, la maquinaria incorporada durante el año y la valoración de existencias frente a su punto máximo, no a su media. Comprueba también si el periodo de indemnización de la pérdida de beneficios sigue encajando con el plazo real de reposición de tu maquinaria crítica.

Límites, sublímites y ámbito

Los sublímites son donde se esconden las sorpresas: responsabilidad patronal, retirada de producto, daños a colindantes, fraude por ingeniería social. Revisa además el ámbito geográfico si has abierto mercado durante el año, y el perímetro societario si has constituido o adquirido sociedades.

Siniestralidad, con contexto

Prepara el histórico de los últimos tres a cinco años acompañado de las medidas correctoras adoptadas. Un siniestro explicado y corregido pesa mucho menos en la negociación que la misma cifra presentada sin contexto. Esta es la palanca que más resultado da y la que más se descuida.

Lo que puedes retener

Subir franquicias en riesgos de alta frecuencia y bajo importe casi siempre mejora la prima más de lo que cuesta asumir esos daños. Es una decisión de tesorería que debe tomarse con números sobre la mesa, no por intuición ni por costumbre.

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